15 diciembre 2007

Pasion

Esta semana he vivido una serie de acontecimientos que se quedaran durante mucho tiempo en mi memoria y es que uno siempre recuerda esos momentos en los que descubre que algo le apasiona. Rugby. Esas cinco letras han ocupado mi cabeza casi por completo durante los ultimos seis dias. No se muy bien cuales fueron las razones que hace ya casi cuatro meses terminaron de darme el empujon definitivo para acercarme a los entrenamientos del equipo de rugby de la universidad, pero benditas razones.

Durante estos meses he aprendiendo a placar, limpiar, coger profundidad y molar. He conocido un monton de gente dispuesta a enseñar y aprender, simpatica y agradable. Me he despertado los martes y los jueves con la incertidumbre de saber que parte del cuerpo me doleria esa mañana. He estado dos semanas de baja por una micorrotura fibrilar (con lo pro que suena eso), he caido, he rodado, he saltado, me he hecho daño y he reido. Y lo mas importante, me he sentido vivo.

Ha sido esta semana cuando he puesto por primera vez en practica todo eso que he ido aprendiendo en este tiempo, en los tres partidos que he jugado en el torneo interescuelas de la universidad. Aun siendo cortos y amateurs han representado un nuevo paso en el proceso. Ahora puedo decir que el rugby me tiene flipado. Cada minuto en el vestuario antes de salir al campo, el momento de colocarme el bucal, de vestirme la camiseta y de esperar el pitido del arbitro antes del partido han sido emocionantes. A pesar de que el resultado no fuese precisamente brillante, me voy contentisimo con dos derrotas, una victoria y un cuarto puesto. No veo el momento de volver a jugar.